28 oct. 2012

Las grullas, esas grandes viajeras

Kru, kru, kru... levanto la vista y veo en el cielo varias formaciones de aves que con su peculiar trompeteo, rompen el silencio del campo como cada año. Llegan las grullas, esas grandes viajeras que entre mediados de Octubre y principios de Noviembre surcan los cielos de la Península Ibérica, formando esas perfectas cuñas en forma de "V" procedentes de la Taiga y la Tundra del Norte de Europa. El volar en esa peculiar formación en "V" reduce su resistencia al aire y gracias a ello aumentan la distancia en vuelo un 70%. Además ellas mismas se van relevando en la cabeza de la formación continuamente, pasando la primera al último puesto y la última a la cabeza y así sucesivamente, para así ahorrar energía e ir descansando en pleno vuelo.



Como todos los años, las grullas efectúan su migración otoñal desde Rusia y otros países del norte de Europa hasta España y el norte de África. Se calcula que pueden ser unas 75.000 o más aves las que año tras año nos visitan viajando más de 3.000 Km., para quedarse la mayoría de ellas en los campos de Extremadura y Marruecos para pasar el invierno. Allí se quedarán de Octubre a Febrero para luego volver a migrar en Marzo, cuando el frio ya no las incomode, a sus países de origen y sus zonas de cría. La ruta que siguen invariablemente va en una banda de unos 100 Km. de ancho y a unos 300 o 400 metros de altitud atravesando Europa y alcanzando España por el Pirineo Occidental, sobrevolando las cadenas montañosas en lugar de bordearlas o evitarlas. Durante su viaje vuelan día y noche con sol o con lluvia, graznando continuamente, sobre todo las últimas de la formación, para así dar ánimo y fuerza a las que van primero abriendo camino, pudiéndose oír a varios kilómetros de distancia.

Las lluvias otoñales hacen brotar los cultivos de cereales y las hierbas jugosas en las dehesas con sus encinas y alcornoques ofreciendo así comida y reposo a estas patilargas aves que vienen empujadas por el frio del Norte de Europa, convirtiéndose estas dehesas extremeñas en parada y fonda temporales. También es cierto que a los agricultores, ganaderos y campesinos la visita de estas "turistas" no les agrada demasiado, por los daños que a menudo tienen que sufrir en cultivos y pérdida de bellotas que necesitan para sus cerdos y demás animales. Este será a lo largo de 5 o 6 meses el lugar escogido por estas fuertes y astutas aves que se descuelgan de los cielos en oleadas sucesivas sobre jugosas dehesas, para dar cuenta de bellotas, gusanos y demás semillas, así como los granos que encuentran para recuperar el peso y la energía perdida durante el viaje.

Las grullas son monógamas y establecen lazos de pareja de por vida. Son de gran tamaño, unos 1,10 m. de altura y 2 m. de envergadura. Son de silueta estilizada con cuello y patas muy largas y plumaje grisáceo. El adulto presenta una cabeza negra, con una zona roja y una franja blanca en la parte trasera del ojo. Tiene una figura semejante a la cigüeña e igualmente duermen de pie y se mantienen durante mucho tiempo sobre una sola pata. Las grullas suelen comer mucho, se alimentan sustancialmente de bellotas, granos de cereales, gusanos, escarabajos, ranas, sapos y pececillos. Salen a buscar alimento cuando amanece y vuelven a dormir cuando anochece.

A lo largo del Lejano Oriente, la grulla, al igual que nosotros lo hacemos con la cigüeña, es considerada como pájaro de buen augurio con el sobrenombre de: "Ave de la felicidad", "Grulla celestial" o "Ave de la paz". La grulla inspiró cuentos y leyendas en los que protegía con sus grandes y fuertes alas a los débiles y desamparados, teniendo además el poder de trasportar con sus poderosas alas las almas de los recién fallecidos al paraíso.

Las Grullas de Ibico Schiller (1759 - 1805) célebre poeta alemán, se inspiró en Ibico, poeta griego que vivió en el siglo VI a.C. para escribir una de sus mas hermosas composiciones: "Las Grullas de Ibico". La narración hace protagonistas a las grullas. Refiere que invitado Ibico a dar un recital en Corinto, este fue sorprendido, robado y asesinado por unos bandidos en un descampado. Antes de morir aun tuvo la fuerza y el humor de tomar como testigo de su propio asesinato a una bandada de grullas que por el lugar pasaban volando. Los habitantes de Corinto se quedaron sin recital y sin saber que le había sucedido a Ibico, ya que nunca volvieron a verle. Pasado el tiempo los bandidos asesinos creyéndose seguros, paseaban por la plaza de Corinto, comentando uno de ellos en voz alta, al ver pasar una formación de grullas: "¡Mirad arriba, quizá sean estas las testigos de Ibico!" Pero oyéndoles decir esto un policía que casualmente por allí pasaba, entró en sospecha, los denunció y como era de esperar al poco tiempo confesaron su crimen esclareciéndose así el caso.

Y para terminar, existe una antigua leyenda japonesa que promete que cualquiera que haga 1000 grullas de papel, tendrá una larga y próspera vida o se podrá recuperar o curar de una grave enfermedad. Quizás por ello, cada año gente de todo el mundo hace grullas de papel y las manda a Hiroshima el 6 de Agosto, "Día de la Paz", para que los niños de la ciudad las cuelguen luego en el monumento a la paz allí existente. Ya sabes, si quieres ver ahora las grullas, mira de vez en cuando al cielo, intenta oír sus trompeteos o ve a las dehesas extremeñas y si no, siempre te queda la posibilidad de hacer grullas de papel (origami) para que te concedan un deseo. Grullas viajeras, vosotras fuisteis nuestras primeras turistas europeas.



¡Bienvenidas seais a nuestras dehesas, otoño tras otoño y año tras año!

Hans Klobuznik

2 comentarios:

  1. Un post genial Hans, me ha encantado y me ha aportado una información muy util.

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    1. Me alegro de que te haya gustado. Ya sabes que periódicamente publicaré mas artículos sobre flores, plantas y naturaleza, además de otras curiosidades.
      Próximamente publicaré un artículo sobre las setas que quizá también te guste.
      Un afectuoso saludo.
      Hans.

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