23 ene. 2012

Cuento corto: "El Extraño"

Hace ya muchos años y poco después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño que hacía poco que había llegado a nuestra población. Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje y enseguida le invitó a que viviera con nosotros en nuestra casa y en familia. El extraño aceptó y desde entonces convive con nosotros.

Mientras yo crecía nunca me pregunté el lugar que ocupaba en nuestra familia, pues en mi mente joven ocupaba un puesto muy especial. Mis padres, como es lógico, se ocupaban de mi educación, mi madre me enseño a distinguir lo bueno de lo malo, y mi padre me enseño a respetar y obedecer. Pero el extraño era nuestro narrador, nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias. Él siempre tenía respuesta para cualquier cosa que deseábamos saber de política, historia o ciencia. Conocía todo lo del pasado, el presente, y en algunas ocasiones del futuro. Llevó a mi familia a ver su primer partido de futbol. Nos hacía reír y nos hacia llorar.
El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre eso no le importaba. A veces mi madre se levantaba y sin decir nada, mientras nosotros seguíamos escuchando lo que nos tenía que contar o decir, ella se iba a la cocina para guisar y tener algo de paz y tranquilidad (Ahora me pregunto, si ella habrá deseado alguna vez que el extraño se fuera)
Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado a honrarlas. Las blasfemias y las malas palabras por ejemplo, no se permitían en nuestra casa ni por nuestra parte ni de nuestros amigos ni de nadie que nos visitase, sin embargo nuestro visitante lograba usar sin problemas su lenguaje inapropiado, quemando algunas veces mis oídos y haciendo que mi padre se retorciera y mi madre llegara a ruborizarse. Mi padre nunca nos permitió tomar alcohol, pero el extraño nos animó, no solo a probarlo, además intentó convencernos para consumirlo regularmente. Intentó así mismo convencernos de que los cigarrillos eran inofensivos, frescos, varoniles, modernos y distinguidos.
Tenía un lenguaje liberal, quizá demasiado, y lo mismo hablaba de política, religión, deporte o sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, otros sugestivos y a menudo vergonzosos. Ahora reconozco, que de algún modo el extraño influyó en mi adolescencia, unas veces para bien y otras para menos bien y aunque mis padres lo criticasen, y viesen que a menudo atentaba contra sus principios y valores, él permaneció inamovible en nuestro hogar.

Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó a nuestra casa y aun convive con nuestra familia, pero desde entonces ha cambiado mucho, ya no es tan fascinante como era al principio, ya no nos embelesa como entonces pero, no obstante, si alguien pudiera entrar hoy en casa de mis padres, todavía lo encontraría sentado en la esquina, esperando que alguien escuche sus charlas, historias o consejos, o que alguien comparta con el su tiempo libre... ¡Ah!, pero se me olvidaba, no os dije su nombre, él se llama televisor...

4 comentarios:

  1. Que cuento mas bonito...y cuanta sabiduría ! Me encanta.
    Indian Chief

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  2. Quisiera saber a quien adjudicar la autoria de tan hermoso e interesante y emotivo cuento, que no hace otra cosa que trascribir lo que era una realidad en aquellos años de nuestra adolescencia. Hoy por hoy ya esta superado por la computadora, los telefonos celulares, y otros chiches,que no se como se llaman, pero que todos los chicos y tambien algunos grandes tienen en sus manos y estan conectados con todo el mundo, de ida y vuelta y que cuando se reunen no se conversa sino que c/u. esta prendido a ese maravilloso o maldito aparatito !!!!!

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    1. Hola Mauricio.

      Este cuento puede haberlo escrito cualquiera, ya que somos muchos los que pensamos de esta manera. Solo que algunos plasmamos nuestros pensamientos escribiendolos para que otros los puedan leer y reflexionar sobre los diferentes temas.

      Me alegro que te haya gustado y te invito a que me sigas si te están interesando mis artículos sobre la vida de las plantas y las personas que las cuidan.

      Un saludo.

      Hans.

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