3 dic. 2011

La Corona de Adviento

Existen varias versiones sobre su procedencia.

Una es que un Pastor protestante, J.H.Wichern, que regentaba un hogar de niños huérfanos allá por el año 1800, tras ser bombardeado diaria y continuamente con la pregunta -¿Cuándo es Navidad?, ¿Cuándo viene Papa Noel con los regalos?-, decidió hacer una especie de calendario natural para que los niños supiesen en que día estaban y cuanto faltaba para la Navidad.

Así que se fue al bosque, cortó unas ramas de abeto, las ató en forma de corona redonda y la puso sobre la mesa. Colocó cuatro velas grandes equidistantes una por cada domingo antes de Nochebuena, y otras 20 pequeñas entre las 4 grandes, una por cada día antes del 24 de Diciembre.

Cada día durante la cena encendía la vela correspondiente, cantando y contando cuentos e historias de Navidad. Por lo que los niños sabían en todo momento en el día del mes en que se encontraban, y cuantos faltaban para Nochebuena. Al estar las 24 velas encendidas todos sabían que era Nochebuena y al día siguiente Navidad. Luego los mayores decoraron la corona con ramitas de Acebo, nueces, piñas y pequeñas manzanas, dando pie a las coronitas de Adviento que hoy en día tenemos y disfrutamos en casa.



Otra teoría dice que la Corona de Adviento es una tradición cristiana que simboliza, entre otras cosas, el transcurso de las cuatro semanas de adviento antes de la Navidad. Esta tradición la adoptaron los cristianos de los ritos germanos y celtas que ya hacía cientos o quizá miles de años celebraban. Su forma es igual a la anteriormente descrita, siendo sin embargo su simbología diferente.

La forma circular se relaciona con el Universo, con el ciclo ininterrumpido de las estaciones al no tener ni principio ni fin. Siendo por tanto esta la señal del amor eterno entre Dios y los hombres y los hombres con sus prójimos, ofreciendo el círculo la forma de la eternidad.

Las velas también se adoptan de las costumbres bárbaras, ya que éstas se encendían para dar luz al oscuro invierno, como adoración al sol y como origen y fuente de luz, vida y calor en sus fiestas del solsticio de invierno. Ahora, en los hogares cristianos las velas son la luz que tiene que iluminar al mundo, encendiéndose una a una cada domingo como preparación a la Navidad, dando así luz a las largas noches de invierno para ahuyentar al mal (la oscuridad) y recordando a los creyentes la llegada al mundo de Jesús (también llamado "La Luz del Mundo").

El que se prepare y monte La Corona con ramas de abeto, viene porque este árbol tiene hojas perennes, siendo su simbología la persistencia de la vida a través del elemento vegetal, la fuerza, por no perder las hojas como los demás árboles y la larga duración de sus acículas verdes y frescas en el tallo, como ejemplo de resistencia y unión. Por supuesto, el color verde de las ramas es por ser el color de La Esperanza y cómo no también de La Vida.

Por último veremos que la decoración de Las Coronas de Adviento con manzanas rojas (actualmente sustituidas por bolas de plástico o cristal de diferentes colores como oro o plata), piñas, nueces o castañas, representan los frutos del Jardín del Edén que fueron pecado, pero también advierten para la salvación del mundo.

Así, a través de una u otra historia se ha introducido la corona de adviento durante Las Fiestas en nuestras casas dando más colorido, alegría y motivo de satisfacción a la hora de preparar y celebrar la Navidad.

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